miércoles, 16 de octubre de 2013

Tiempo

Sueños fugaces, realidades violentas! 

Seré breve: Ven

Jacques Pierre 

...porque temo a las noches sin ti.

Seré breve: bésame.
Como se besan los mares y las orillas cuando nadie los mira, y seducen las olas las arenas del mundo en un vaivén de roces como labios de sal.

Seré aún más breve: abrázame.
Porque es una hoguera de amor la ronda de tus brazos, como es la luna un hechizo de giros que hace danzar los mares, en un compás misterioso de silencios ancestrales, que teje los vientos, que amasa el mundo con sus caricias desde antes de los tiempos.

Seré todavía más breve: bailemos.
Bailemos en la noche, bailemos en las arenas. Bailemos en la cama. Bailemos y dancemos con los pies de los sueños y la gracia de los astros. Bailemos mientras bailamos alrededor del sol y mientras el sol baila con nosotros surcando los abismos de la noche. Suspiros de melodías y los perfumes de nuestros cuerpos, como cuerdas de diestros instrumentos, para ser los acordes de nuestros mareos en los vértigos de tu mirada y mi mi mirada en ti reflejada.

Seré urgente: ámame.
Avanza la noche y estás lejana. Aún los astros tienen sus huellas cansadas buscándote para el baile, y los giros de la luna se vuelven torpes sin la luz de tu mirada que la guíe, y los mares se mueren quietos y las orillas sedientas esperan tu llegada.

En vilo los cielos me acompañan a esperarte.

Ven. Bésame. Y enciende el mundo con tus labios.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Pablo Neruda

20

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,


y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.